← Reflexiones

Una semana en Ámsterdam

2026-05-17

Ilustración hecha con IA a partir de mi descripción.

En mayo de 2026, mi hijo y yo cogimos el Eurostar de Londres a Ámsterdam para pasar allí una semana. Igual que en el tren a Sintra, llevaba una historia preparada para el viaje. El túnel, los canales, los cuadros y la casa de Ana son de verdad; lo demás es un poquito de imaginación.

Prepárate, porque esta aventura nos va a llevar al otro lado del mar, en un tren que corre más que un halcón y que hasta se zambulle bajo las olas. Antes de llegar, tenemos que saber adónde vamos, porque Ámsterdam no es una ciudad cualquiera. Es un sitio donde la tierra y el agua van siempre de la mano, casi como si bailaran una canción muy antigua.

El tren que se zambulle bajo el mar

Mira por la ventanilla cómo pasan volando los campos. Dentro de poco el mundo se va a quedar a oscuras, porque vamos a entrar en un túnel gigante bajo el mar. ¡Estamos cruzando el canal de la Mancha! Es como si fuéramos exploradores submarinos, pero en vez de un submarino vamos montados en un caballo de hierro supermoderno. Cuando salgamos por el otro lado, ya estaremos en el continente, camino de un país tan llano que parece una mesa de billar: Holanda.

La ciudad que nació del agua

¿Sabías que Ámsterdam es un milagro de la ingeniería? Hace cientos de años, aquello era todo pantano y agua. Pero los holandeses son tozudos y muy listos. Decidieron «robarle» tierra al mar. Construyeron diques y canales para desviar el agua y, para que las casas no se hundieran en el barro, clavaron en el suelo miles de troncos de árbol como pilotes.

Así que, cuando paseemos junto a los canales, fíjate bien en las casas. Algunas parecen un poco achispadas, inclinadas hacia delante o hacia un lado. ¡Están vivas! Como se apoyan en madera antigua, el tiempo y el agua hacen que se muevan. ¿Y te has fijado en esas vigas con un gancho en lo alto de cada casa? Como las escaleras de dentro son muy estrechitas, la gente usaba esos ganchos para subir los muebles y las mercancías por las ventanas. Ámsterdam es una ciudad de mercaderes, que llegaban de todo el mundo con barcos cargados de especias, seda y tesoros.

El maestro de la luz y el pintor de las estrellas

Ámsterdam también es la casa de algunos de los mayores genios que jamás cogieron un pincel. Vamos a visitar el Rijksmuseum, que es como un templo del arte. Allí dentro vive La ronda de noche, de Rembrandt. Él era el maestro de la luz y de las sombras. Si miras bien sus cuadros, parece que la gente está a punto de salir del marco para hablar con nosotros.

Y luego está Van Gogh. Tú ya conoces sus colores, ¿a que sí? El amarillo de los girasoles y el azul de las noches estrelladas. No pintaba solo lo que veía: pintaba lo que sentía. En mayo, la luz de Ámsterdam es especial, parece que todo brilla más, y vamos a entender por qué estos pintores quedaron tan fascinados con esta ciudad.

El escondite secreto de Ana Frank

Hemos estado leyendo la historia de Ana Frank y ya sabes que fue una chica muy valiente. En Ámsterdam vamos a ver la casa donde ella y su familia se escondieron, a orillas del canal Prinsengracht. Imagínate el silencio que tenían que guardar mientras el mundo de fuera estaba en guerra.

Ana miraba por la ventana un castaño y escribía en su diario, en cartas a Kitty, la amiga que se imaginó, todo lo que soñaba. Visitar ese sitio no es para ponernos tristes, sino para recordar lo poderosas que fueron sus palabras. Ella nos enseñó que, incluso en la oscuridad, podemos encontrar luz si tenemos imaginación y esperanza. Es una lección que a Manela también le gusta recordar: el valor nace de dentro, da igual lo pequeños que seamos.

Bicis y tulipanes de mayo

En mayo, Ámsterdam está en su mejor momento. Vamos a ver pasar miles de bicis: ¡hay más bicis que coches! Es una ciudad que se mueve al ritmo de las pedaladas. Y aunque la temporada de los tulipanes se esté acabando, la ciudad seguirá llena de flores, y los parques, como el Vondelpark, estarán verdísimos.

Ámsterdam es como un laberinto de puentes y agua. Cada canal cuenta una historia de marineros, artistas y gente valiente. Ya casi llegamos al túnel, así que aprovecha bien lo que queda de viaje, porque lo que nos espera al otro lado es un mundo de colores y canales que no vas a olvidar nunca.

Buscar en esta web